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  • Fernando Otálora - DEPO

Reestructurar no es igual a despidos, solo es igual a mejores resultados


Cuando pensamos en reestructuración, a todos se nos viene a la cabeza reducción de personal, reducción de costos y cambios drásticos. De estas tres afirmaciones, solo es cierta una: reducción de costos; si bien implica cambios, no pueden ser drásticos, pero no implica reducción de personal.

Las empresas no deben reestructurarse para reducir su talento, sino para potenciarlo. Estos procesos deben tener como objetivo elevar la competitividad y productividad de la organización, optimizando sus operaciones, sus recursos y sus fortalezas.

Pero, cómo potencio mi talento humano? Ahí está la cuestión; es necesario unir dos partes de la organización que generalmente no se articulan mucho: La operación, desde la cadena de valor y sus procesos principales, y la gestión del talento y su criterio de distribución de funciones y roles en la estructura organizacional.

Cuándo una organización logra integrar las habilidades y talentos de sus colaboradores con las necesidades y los roles de la cadena de valor, la productividad aumenta, la competitividad se potencia, la capacidad de innovación se eleva, los costos son ostensiblemente menores y la creación de valor se fortalece generando mucho mas valor que antes.

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